Las victorias del cine independiente
Las victorias del cine independiente
Para unos/as cuantos/as, el cine independiente es sinónimo de peligro. Ciertamente, el camino de una producción independiente está lleno de riesgos e incertidumbres, principalmente durante el proceso de desarrollo y producción, pero también después, cuando toca estrenar la obra y tratar de darle una vida digna a lo largo de los meses y años, en todo tipo de pantallas y, a ser posible, en el ámbito internacional. En MEDIA partimos de la convicción que al menos parte de estos riesgos y peligros se pueden limitar si se cuida debidamente el proceso de desarrollo de las obras. Los que os habéis postulado a nuestras ayudas al desarrollo sabéis de sobra que el listón es alto. Lo que se pide no es solamente un buen plan para el desarrollo y la producción en sí, sino toda una estrategia de marketing y distribución, cubriendo muchos puntos críticos que en un futuro pueden marcar una diferencia a favor del proyecto y su viabilidad frente a un mercado altamente competitivo. Tener claro cómo encarar los múltiples desafíos del mercado es un arte impreciso y necesario a la vez. Uno no lo puede controlar todo, y la suerte de cada obra depende de muchos factores externos, incluyendo el tiempo, el fútbol y la fuerza mayor en un sentido amplio. No obstante, es recomendable practicar el arte de la previsión, especialmente a la hora de obtener el apoyo de MEDIA para el desarrollo. En este momento, estamos de enhorabuena, porque el listado de beneficiarios españoles de estas ayudas, tanto en Codevelopment como en Slate Funding, es considerable. Como podréis ver en nuestro boletín, acabamos de publicar los buenos resultados en estas líneas de apoyo, y también otros, que nos alegran mucho y que nos hacen pensar que el esfuerzo, tanto el vuestro como el nuestro, merece la pena. Enhorabuena a todos/as los interesados.
Volviendo a la producción independiente, si algo nos ha confirmado el reparto de estatuillas de los Oscar del fin de semana pasado, es que una buena película no se define solamente por su presupuesto, si como “buena” entendemos la suma de su éxito en la taquilla y en la cosecha de premios. La película independiente ANORA costó seis millones de dólares, según sus productores. Cierto, se supone que las inversiones en promoción por parte de las distribuidoras han multiplicado este coste con creces. El resultado es contundente: Palma de Oro, cinco Óscars, otros muchos premios y un éxito de público a nivel internacional. El guion de la película es bastante clásico, diría. Eso sí, es totalmente universal, tanto que pienso que se podría haber rodado en España, con personajes españoles y rusos, y podría haber funcionado igual de bien. En todo caso, podemos suponer que la mayoría de las obras nominadas en la categoría de Mejor Película de los Oscars tenían presupuestos (de producción) considerablemente más amplios que la ganadora.
Algo similar pasó en la categoría de Mejor Película de Animación, cuya ganadora FLOW (europea y apoyada por MEDIA) costó 3,5 millones de euros para producirse. La gran favorita de esta categoría fue WILD ROBOT, que costó 78 millones de dólares, y de momento lleva recaudados más de 330 millones de dólares. No creo que FLOW llegue a tanto, ni mucho menos, pero es probable que su premio en Los Ángeles le de un considerable impulso para su futura trayectoria y la convierta en una operación rentable en términos económicos. Eso, aparte de ser una joya de arte, una maravillosa película en muchos sentidos, que dignifica el cine europeo independiente.
A lo largo de las últimas décadas hemos tenido varios ejemplos notables de películas y series con presupuestos ajustados que han conectado muy bien con sus audiencias objetivas. Porque estaban bien hechas, porque tenían algo realmente especial, y/o porque sus campañas de marketing ofrecían al público una oferta irresistible. Las claves de todo ello, para que se cumpla un sueño improbable de poca inversión y mucha recaudación, no solamente están en el marketing, sino también en la distribución. Y una película no tiene que ser, necesariamente, una obra de “arte” para cumplir el sueño, como demuestra la película indie americana TERRIFIER 3, una de terror que costó dos millones de dólares para producir y contó con un presupuesto de marketing de medio millón de dólares. Gracias a una estrategia de distribución cuanto menos sorprendente, y desde luego inteligentísima, en solamente un mes recaudó más de 50 millones de dólares en la taquilla. Eso es cuando le perdí la pista, no sé hasta cuánto llegó. El JOKER 2 costó 200 millones en producción, más otros 100 millones en promoción, y no ha recaudado mucho más en mercado doméstico que TERRIFIER 3. Son ejemplos americanos, de los que se ha hablado mucho, por eso me acuerdo de ellos. Si nos ponemos a pensar y a buscar, seguro que algunos ejemplos válidos de películas europeas encontraríamos, a la hora de defender la teoría de poder ganar un montón de dinero con películas no tan caras, eso sí, siempre y cuando se cuiden muy bien la promoción y la distribución.
No siempre tiene sentido comparar el mercado norteamericano con el europeo. El primero es un mercado con una escala muy grande, y el segundo es, realmente, la suma de muchos mercados pequeños y medianos, un entorno fragmentado y complicado. Aun así, en este caso la comparación me parece útil, aunque sólo sea para opinar que los norteamericanos saben vender muy bien sus éxitos, mientras que presumir de éxito en Europa a veces se mira con malos ojos, como una falta de modestia de mal gusto.
El éxito económico existe, incluso en el cine europeo independiente. Quizás sería un buen momento para hacer un estudio sobre ello y difundirlo ampliamente. Podría servir para romper con muchos miedos y equivocaciones, y para dar ánimo a mucha gente y numerosas empresas e instituciones públicas que se pelean constantemente por la producción independiente. Es más, creo que es absolutamente necesario publicar un estudio sobre ello, porque no puede ser que el listado de las “greatest” películas europeas de todos los tiempos en IMDB tenga como obra más reciente a LA GRAN BELLEZA de 2013. Si uno se pone a buscar información en Internet sobre ejemplos de películas europeas rentables, se tiene que armar de paciencia. La falta de datos al respecto es una traición a la realidad, y hasta que no sepamos poner en valor nuestros éxitos, nos costará mucho tiempo y esfuerzo levantar la financiación privada necesaria para dotar al sector de los medios necesarios para resultar viable.
Saludos cordiales,
Peter Andermatt
Director Oficina MEDIA España